La presuposición del vencimiento y su consecuencia. Nota mimético-preliminar a Schürmann, Beistegui, Malabou, Sheehan, Leyte, Martínez Marzoa. (Alberto Moreiras)

El vencimiento de la estructura ontoteológica de la metafísica, si esa es la tarea de pensamiento asumida, pide un cambio en la dis-posición del pensamiento mismo, también de la escritura: una nueva Ge-Stell escritural. Contra la representación calculativa hacia una meditación recolectiva. Tal cambio sólo se hace posible en la época, presumiblemente la nuestra, de la consumación de la metafísica en el agotamiento de sus recursos metafóricos o foranómicos.   La metafísica hoy está ya de antemano desmetaforizada—de ahí que la desmetaforización imposible sea el nombre del peligro mismo del pensamiento otro (dado el riesgo de su contaminación saturante.)   Ese cambio—prepararlo, ejercitarlo (ex + arcare, exercitium, Ge-Stell de escritura), ejecutarlo—es actividad de pensamiento desde el fin de la historia que nos vive hacia otro comienzo posible, desde cierto fin del pensamiento hacia un pensamiento otro posible.   Pero no conocido. Tal esfuerzo, cuya necesidad no es cuestión de fe sino que se siente o no, por lo pronto, íntimamente, poéticamente, es ya un esfuerzo infrapolítico. La infrapolítica es el doble juego de destrucción o desestructuración crítica (desmetaforizante, en su peligro) del pensamiento tradicional, que constituye la hegemonía de Occidente, y del paso atrás o salto hacia una re-estructuración posthegemónica.   Pero esto último implica una mutación, un cambio en, dentro de, el cambio permanente que informa y estructura la tradición metafísica, un cambio otro que sólo puede ser entendido como salto fantástico. En cuanto fantástico no es locura sino que permanece como proyección orientativa. El motor del pensamiento infrapolítico es el fantasma de esa intimación. A ese fantasma hay por lo pronto acceso poético, o mejor, poetológico, en la medida en que se trata de una instancia que debe tematizarse (Ge-Stell de escritura) para ser. Dice Derrida en algún momento de La bestia y el soberano que de Paul Celan puede derivarse una política: quizá hay que añadir que esa política no es política, sino infrapolítica. La política, en cuanto a la vez necesariamente aprisionada en la esencia ontoteológica de la metafísica e instancia fáctica del manifestarse en cada caso de la voluntad de voluntad, en el fin epocal de la metafísica, debe también ser destruida, desestructurada, desmetaforizada.   Se trata de encontrar una relación libre con la política. La retirada de la política es su necesario retrazo. El nombre de ese paso atrás o salto hacia una sub-stancia destituyente puede ser, es, infrapolítica del vencimiento. Pero, si esto es un programa, la letra no está escrita. Pasa por la liquidación del fantasma, por su encarnación vital.

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5 thoughts on “La presuposición del vencimiento y su consecuencia. Nota mimético-preliminar a Schürmann, Beistegui, Malabou, Sheehan, Leyte, Martínez Marzoa. (Alberto Moreiras)

  1. Hablo por mí, pero en principio yo subscribo todos los puntos de este fragmento (y sus figuras que, al menos para mí, ya van adquiriendo una cierta especificidad, un cierto contorno, central en estas discusiones que se vienen dando a lo largo de los últimos dos años o tal vez un poco menos). Digo a propósito “especificidad” y no ‘definición’, ya que queda muchísimo trabajo en común por realizar y la potencia de estos conceptos es por ahora incalculable).

    En especial este movimiento me pareció fundamental: ” El nombre de ese paso atrás o salto hacia una sub-stancia destituyente puede ser, es, infrapolítica del vencimiento”. No solamente por la aparición de lo destituyente (sabes que vengo interesado desde hace algún tiempo), sino también por el vencimiento que guarda infrapolítica sin el menor intento voluntarista o de eso que llamas « voluntad de voluntades ». Me queda, entonces, una mínima pregunta, ya que es obvio que todas las palabras están muy bien medidas y puestas en este fragmento, también me resuena cuando hablas de que “la letra no está escrita”.

    ¿Qué está en juego en eso? Digo, ¿no es está escrita en el sentido en que ya ha dejado de pasar por la letra, y que por lo tanto pasa por otro registro y por lo tanto estaría ya un paso (atrás / adelante) en cuanto a no instanciar infrapolítica con la lengua o en el llamado giro lingüístico, rompiendo en cierta medida con toda la domesticación de la deconstrucción universitaria? Solo una duda, pero esta es una síntesis fenomenal. G

  2. Alberto, lo he disfrutado mucho; da mucho que pensar y de pensar en serio. Me gustaría que abundaras más en las últimas líneas, sobre todo, cuando hablas de la sus-tancia destituyente y del pro-grama que no está escrito.

    Tengo una pregunta genuina en torno tanto a esa sus-tancia como al pro-grama con relación a la relación entre infra-política y posthegemonía–relación que también abordas aquí.

    Si te sigo, el recurso a la sus-tancia destituyente sería aquí un intento de nombrar lo que en otros momentos has llamado la facticidad (podríamos inclusive llamarla una “zona” ultra-fáctica) que sería aquello que toda configuración hegemónica captura y captura de modo tan total que el giro a Heidegger para pensar en la historicidad como un movimiento de olvido originario emerge como el lugar desde el que sería posible, finalmente, de-limitar las pretensiones totalitario-infinitistas de la política del sujeto.

    Entonces mi pregunta es la siguiente: desde dónde podríamos comenzar a acercarnos a esa sustancia? Quizás la libertad sea una metáfora apropiada para des-metaforizar la metáfora de la sustancia (que carga un bagaje bastante pesado, sobre todo en la historia de sus traducciones que está implicada precisamente en la configuración de la subjetividad del sujeto)? Otra pregunta relacionada: en qué punto la infra-política del vencimiento se diferenciaría de la posthegemonía, tomando en cuenta que ambas descansarían en la misma sus-tancia? Es decir, que está en juego en tu uso del término “vencimiento?”

    Finalmente, en cuanto la escritura y el Ge-stell, me parece que sería interesante que abundaras como entiendes esta relación. De entrada, y quizás con cierta mala leche, alguien podría decir que la relación va en la línea contraria, que la escritura ge-stellica sería algo así como la borradura misma de la borradura de una escritura ex-crita, escritura de ejercicio, precisamente porque el ge- de Ge-stell–la posicionalidad o el todo de todas las posiciones–implica una confrontación con la constelación histórica que ya ha imposibilitado el ex- del ex-ertitium.

  3. Buenas preguntas, Ronald y Gerardo. Esta nota la llamo “mimetico-preliminar” porque quiere hacerse caso de lo que dicen los autores que cito en referencia a Heidegger. Asi, por ejemplo, es Malabou la que usa la expresion Ge-Stell escritural para su propio proyecto, a partir de esta cita del “Sumario de un seminario sobre la conferencia Tiempo y Ser:” “Between the epochal formations of being and the transformation of being into Ereignis stands Ge-Stell. The Ge-Stell is an in-between station, so to speak. It offers a double aspect, one might say, a Janus head. It can be understood as a kind of continuation of the will to will, thus as an extreme formation of being. At the same time, however, it is a first form of Ereignis itself” (25-26). Luego dice: “Burrowed away in our writing-Gestell, we will ask ourselves what changing can mean in the epoch when epochal changes mean nothing anymore. We will ask ourselves what transformation and transformability mean when history is over” (30). Eso delimita el tema del peligro o Gefahr–donde esta el peligro esta lo que salva, etc. Tambien es Malabou la que habla de lo fantastico y el fantasma. En cuanto a sub-stancia, claro, no uso la palabra como la usa Hegel, por ejemplo, sino literalmente, como la instancia que esta subyacente, o la posicion subyacente, la que podria aparecer, destituida, en destitucion necesaria, despues del esfuerzo de destruccion. Asi es efectivamente facticidad, pero es una facticidad que en cierto modo va mas alla del analisis heideggeriano del 23 aunque conserva y quiere radicalizar su acercamiento a la vida concreta, pero se trataria de una vida concreta ya marcada por el cambio, en el sentido fuerte–es una vida concreta ya no sometida a la hegemonia metafisica (inimaginable, claro, pero ese es precisamente el fantasma). Vencimiento es una referencia a Verwindung del ensayo de Heidegger que leimos. La infrapolitica, si aceptamos el esquema heideggeriano, es ya infrapolitica del vencimiento, y de esta infrapolitica se podria decir lo mismo que de la facticidad. Ya es una infrapolitica trans-figurada, ya es una infrapolitica que no sufre bajo la dominacion estructural ontoteologica–el fantasma, con respecto del cual la mision es de liquidacion, de incorporacion. Igual con posthegemonia. Si aceptamos el esquema heideggeriano tal como nos lo proponen los autores de referencia (entendiendo que ya es un Heidegger interpretado, etc), hay la posthegemonia caida o vapuleada y ninguneada como posicion politica invisible, mero resto, bajo dominacion ontoteologica y hay la posthegemonia transfigurada, desfantamalizada, que permanece, quiza, inimaginable. Contra esa dificultad–la dificultad–de imaginacion, contra lo imposible de ese ejercicio de fantasia infrapolitica, esta la posiblidad de poetologia, es decir, de expresion en la letra, en otras palabras, de gramatizacion. Ese es el proyecto de escritura de los diez años de marras a los que vengo aludiendo, y que ya deberian ser solo nueve (pero seran diez)

  4. Para seguir pensando: como ves la relacion entre gramatizacion, metafora, e imaginacion? Puede ser la imaginacion, mas alla de la metafora onto-teologica, un componente irreducible a la infrapolitica, pero asi central en su vencimiento? Me interesa pensar como la imaginacion, “olivdada” en el desarrollo categorial moderno, es importante para el pensamiento de la fantasmatologia de Schurmann o la “stanza averroista” de Agamben. Infrapolitica no carece de imaginacion, pero encuentra en ella lo arruniable a partir del vencimiento?

  5. Gracias por sendas respuestas Alberto.

    Sobre el verwindung y el überwindung, quería comentar algo que me lleva dando vueltas desde la última sesión del seminario. La pregunta por la traducción es siempre complicada; en lo que a mí respecta, yo me inclinaría por otra tonalidad que la del vencimiento, aunque entiendo que por razones muy centrales para ti esa sea la tonalidad necesaria. Yo creo que buscar el modo de mantener la referencia al giro, al movimiento de tornase o de la “tornación,” sería importante y por ese lado tanto sobre-ponerse como vencer me parecen quedarse cortas con respecto sobretodo al überwindung. El wenden en sí es muy importante para heidegger: hay que recordar que la reescritura del Not del que hablabamos, la situación de indigencia radical que no es confrontada y quizás no es confrontable, pasa por un intento de liberar lo que la palabra alemana Notwendigkeit (necesidad) ya contiene en sí y que no está ni en la Möglichkeit ni la Wirklichkeit: es decir, el giro o la torsión, el wenden de un movimiento anterior a cualquier otro movimiento [Derrida lo llama a veces mouvance], un movimiento desde y hacia la indigencia del ser mismo en su expropiación inicial.

    (De paso, quizás la mejor traducción escritural de estos giros Heideggerianos que tengamos al español son las cuatro hermanas chinas/transexuales/transformistas que Sarduy pone al centro de De dónde son los cantantes: cuyos nombres son Socorro, Auxilio, no me acuerdo de las otras dos pero igual son todas figuras desesperadas, que al mismo tiempo bailan, se transforman constantemente, danzan sobre el abismo, etc.)

    Mi otra pregunta sería como podemos seguir pensando ese überwinden der Metaphysik de la infra-política? Para ser más específicos, como entiendes estas dos opciones–una que pones del lado de la posibilidad, otra del lado de la imposibilidad? En que consiste la imposibilidad de esa infrapolítica que sufre bajo su ninguneo? Qué es lo que la otra infrapolítica ha dejado atrás, vencido? [De paso, como pregunta que viene y no viene al caso, y para no perder la costumbre: no sería en todo caso la infra-política poetológica la que está del lado de lo im-posible, mientras que, si te entiendo bien (lo que no está garantizado) la infrapolítica que tu llamas imposible es la que todavía vive en la esperanza de ser posible al interior de la metafísica (es decir, la que se sabe y se vive posthegemónica pero se deseo como hegemónica en algún momento; infrapolítica del ressentiment?)]

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